A propósito de la nueva ley de títulos valores

por cesarperezvasquez

Nota del Autor: Este artículo fue escrito en setiembre del 2000

Sin duda alguna uno de los signos distintivos de la actividad económica contemporánea viene siendo su dinamización tanto por el desarrollo del crédito en sus más diversas modalidades así como por el uso cada vez más difundido de recursos tecnológicos en las transacciones comerciales y financieras.

En el año 1967 el Perú contó con su primera Ley de Títulos Valores (Ley 16587) que se constituyó durante muchos años en una norma de suma utilidad para el ámbito comercial. Para su época fue una ley de avanzada que llegó a constituirse en referente para los legisladores de otros países de la región. Sin embargo, el vértigo de las últimas décadas caracterizado por la presencia cada vez más sensible de la tecnología en nuestras actividades diarias fue mostrando progresivamente la insuficiencia de la antigua ley, lo que aunado a la aparición de nuevas figuras e instituciones jurídicas no previstas en la década del sesenta que debieron ser abordadas en nuevas leyes y reglamentos, propició una gran dispersión normativa en la materia, lo que resultaba necesario pero no saludable para la seguridad jurídica ni para las inversiones.

En ese contexto, el 19 de junio último se publicó en el diario Oficial El Peruano la nueva Ley de Títulos Valores, Ley 27287, norma que luego de más de 30 años de vigencia viene a reemplazar a la anterior Ley Nº 16587 y que salvo postergación, entrará en vigencia en octubre  del presente año.

La nueva Ley de Títulos Valores está llamada a constituirse en una herramienta imprescindible para el desarrollo de la actividad empresarial, tanto por la presencia  de importantes cambios en las instituciones y mecanismos ya existentes en la ley anterior así como por la incorporación de nuevas figuras e instituciones que seguramente contribuirán a un desarrollo más vigoroso de la actividad económica.

Son propósitos de la nueva Ley :

I. Solucionar los problemas derivados de la gran dispersión normativa existente en nuestro país  en  materia de títulos valores, reuniéndola  en una sola norma legal aplicable a todos ellos, para cuyo efecto, sistematiza y concuerda sus disposiciones con importantes  normas como el Código Civil, el Código Procesal Civil, el Código Penal, la Ley General de Sociedades, la Ley del Mercado de Valores y otras normas pertinentes por razón de la materia.

II. Asimilar los progresos de la tecnología informática,  telemática y electrónica en general en los procesos de circulación de riqueza a través del uso tanto de valores en titulo (valores materializados) así como de valores representados por anotación en cuenta (valores desmaterializados), asumiéndolos como dos especies de un mismo género (títulos valores).

  1. Aportar soluciones prácticas, a las que llamaremos “remedios”, para problemas comunes y reiterativos,  observados en la jurisprudencia cambiaria para lo cual ha incorporado, por ejemplo, normas que permiten:
  • Girar títulos valores con la cláusula “a mi mismo”;
  • Expresar la fecha de vencimiento en recuadros o de la forma en que las partes lo estimen conveniente;
  • La precisión, en el artículo 1º de la Ley , de que las cláusulas que restrinjan o limiten la circulación de un titulo valor, o incluso el hecho fáctico de no haber circulado, no afectan su calidad de titulo valor.
  • La expresión de que la consecuencia de que el primero en utilizar hoja adherida al titulo valor en caso necesario, no firme cuidando de que su firma comprenda tanto el titulo valor como la hoja adherida, es que no procederá acciones cambiarias por quienes hubieran intervenido en la hoja adherida, quedando a salvo sus derechos causales.
  • La necesidad de indicar conjuntamente con el nombre del suscriptor de titulo valor el número de su documento oficial de identidad (DOI), a fin de facilitar el proceso de identificación evitando los casos de homonimia; y la precisión de que el error en la expresión de dicho número no invalida al titulo valor.

Existe en el texto de la nueva ley innegables cambios, nuevas regulaciones sobre instrumentos existentes y novedosas figuras recogidas de la experiencia nacional y extranjera de los últimos treinta años; sin embargo, es justo destacar que en materia sustantiva no se ha introducido cambios dramáticos ni sustanciales respecto de la teoría general de los títulos valores, vale decir, que la teoría recogida por nuestra anterior ley en el marco de las Convenciones de Ginebra de la década del treinta se mantiene vigente y con ello se mantienen también vigentes conceptos legados desde el siglo XIX por el gran autor italiano César Vivante y sus seguidores.

Sin embargo, y como no podía ser de otra forma, recogiendo los desarrollos teóricos y legislativos más avanzados de nuestra época sobre la aplicación y el uso de la tecnología en el proceso denominado de “desmaterialización de los títulos valores”, acertadamente se ha introducido normas que buscan regular los efectos cambiarios de los valores que prescindiendo del tradicional soporte físico en papel pasan a expresarse únicamente mediante su anotación  en una cuenta almacenada en un soporte digital. A ello la nueva Ley dedica sendos artículos que regulan desde las condiciones para su reconocimiento como titulo valor hasta las normas para su circulación pasando por los relativo a la constitución de derechos sobre los mismos.

Otro aspecto importante es el Libro Segundo de la NLTV, que al tratar sobre los Títulos Valores Específicos, además de los clásicos títulos como la letra de cambio, el pagaré y el cheque, también ha compilado y regulado en términos modernos títulos valores como el Conocimiento de Embarque y la Carta de Porte; el Certificado de Depósito y el Warrant, la Factura Conformada, el Titulo de Crédito Hipotecario Negociable y los Certificados Bancarios de Moneda Extranjera y de Moneda Nacional; así como  los Valores Mobiliarios,  a que se referían ya las Leyes del Mercado de Valores.

En ese contexto, merece especial atención las nuevas normas que regularán la actividad de títulos como la Factura Conformada y los Títulos de Crédito Hipotecario que recogidos previamente en la Ley General del Sistema Financiero y del Sistema de Seguros aguardaban ansiosamente el impulso que la nueva ley les brinda para cumplir plenamente su función dinamizadora del crédito.

Entre algunos otros aspectos igualmente novedosos en la nueva ley de títulos valores, cabe mencionar los siguientes:

  • La posibilidad de  crear nuevos títulos valores ya no sólo mediante ley sino también a través de normas dictadas por organismos técnicos tales como la Superintendencia de Banca y Seguros,  la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores – Conasev y la Superintendencia de Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones.
  • La incorporación, por primera vez en nuestro medio de normas de derecho internacional en un texto cambiario, acorde con los requerimientos de un mundo cada vez más globalizado.
  • La utilización de medios mecánicos y electrónicos en sustitución de la firma manuscrita.
  • La distinción entre valores materializados y valores desmaterializados mediante anotaciones en cuenta.
  • El nuevo tratamiento del protesto como una institución facultativa y ya no obligatoria así como la creación de una formalidad sustitutoria.
  • La posibilidad de incluir cláusulas especiales tales como la de Prórroga sin intervención del deudor; la de Pago de Intereses y Recargos; Exoneración de Protesto; Pago con Cargo en Cuenta Bancaria, Sometimiento a Jurisdicción, entre otras.
  • La regulación de una nueva clase de endoso para fines de fideicomiso.
  • La posibilidad de garantizar los títulos valores mediante garantías reales.
  • La regulación, además del “aval permanente”, de la fianza expresada en un título valor.
  • La presencia de nuevas normas relativas al pagaré y la factura conformada así como la posibilidad de indicar vencimientos sucesivos o escalonados en ambos títulos.
  • La incorporación del Cheque Post Datado y la presencia de nuevos cheques especiales como el Cheque Giro y el Cheque Garantizado.
  • El denominado pacto de truncamiento de cheques y otros títulos valores de contenido dinerario.
  • La inclusión de la suspensión de pago, previa al inicio de la acción de ineficacia de un título valor.

Del mismo modo, bien sea por el hecho de haber caído en desuso  por su escasa utilidad o por los problemas que frecuentemente derivaban de su aplicación, el legislador ha optado por eliminar de nuestra legislación cambiaria las siguientes materias:

  •  El Vale a la Orden, como titulo valor autónomo cuyo tratamiento fue asimilado al del Pagaré en la anterior Ley de Títulos Valores.
  •  La Letra de Resaca, conocida en la doctrina como “regreso extrajudicial” y que brindaba la posibilidad de que el tenedor impago al vencimiento pueda girar una letra de cambio con vencimiento a la vista contra cualquiera de los obligados de regreso, procurándose así una nueva oportunidad de cobro.
  •  La posibilidad de emitir una pluralidad de ejemplares de una misma letra de cambio.
  •  El requisito de tener que poner en conocimiento de los demás obligados subsidiarios la interposición de una acción judicial de regreso para asegurar la posibilidad de demandarlos posteriormente en vía de acción de ulterior regreso.
Setiembre 2000
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